Hombres hablando de género (Parte 2): ‘El hombre al desnudo’

El cuerpo está destinado a ser visto, no a estar todo cubierto.

Marilyn Monroe

Senos, piernas, espaldas, pies, todas estas parte del cuerpo femienino han sido esculpidas, pintadas, fotografiadas, enpalabradas… Pero ¿Qué ocurre cuando se trata de penes, pechos peludos, piernas fuertes y barbas? ‘El hombre al desnudo’ planteó una serie de preguntas y respuestas al respecto en las salas del MUNAL.

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A lo largo de la historia, el desnudo femenino ha sido aceptado, explorado y hasta censurado por las artes y la opinión colectiva. Por otro lado, parece que si hacemos un rencuento del medioevo para acá, el cuerpo del hombre ha sido poco tratado, como si fuese una especie de secreto al cual sólo accedemos a través de representaciones de Cristo, quizás San Sebastián, héroes o gladiadores, y eso sí, siempre con uno que otro paño para cubrir lo que ‘no debe ser visto’. Huele a tabú.

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La corporalidad masculina ha sido, en la vida como en el arte, un tema incómodo. El cuerpo de la mujer, por su parte, nos es tan natural, que verlo en afichés, pinturas, fotografías o calendarios resulta una experiencia cotidiana, contrario a lo que ocurre cuando se representa un desnudo masculino, ya sea dentro del ámbito artístico o fuera de éste. 20140414-155853.jpg
La exposición ‘El hombre al desnudo’, exhibida durante el 2014 en el MUNAL ofrecía una revisión al tratamiento artístico del cuerpo masculino. Liberada de cualquier orden cronológico, la curaduría de esta exposición se introducía en el tema desde distintas perspectivas: el hombre como héroe, como ser sensual, como profesionista, como pareja, como objeto, como… Hombre.

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Evidenciando la censura y la apertura, las distintas salas de la exposición se llenaban de niños, jóvenes, señores y ancianos. Los cuerpos desnudos debatían distintas temáticas en cada sala, en ocasiones una escultura de madera dialogaba frente a frente con un óleo renacentista, y en otros casos las combinaciones eran tan inimaginables como el Warhol que acompañaba a la instalación de morgue de Teresa Margolles.

Preguntas sobre la sensualidad, la sensibilidad, la fortaleza, el heroísmo, el erotismo, se debatían alrededor de todos los cuerpos masculinos, haciendo de éste un punto de encuentro que permitía ahondar en un sinfin de paradigmas con respecto al cuerpo del hombre.

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Esta exposición fue resultado de una colaboración entre el MUNAL y el Musée d’Orsay, por lo que una de las grandes riquezas de la exposición fue que piezas de grandes maestros internacionales como Picasso, Louise Bourgeois, Manuel Villar, Moreau, convivían con obras de mexicanos como Siqueiros, Marín, Rebull, Velasco, Gamba, Orozco, Toledo y muchos más.  Más allá de un sentido de almanaque, esta colección de grandes nombres permitió entender el cuerpo del hombre desde muchos tiempos, lugares, fines y contextos.

Instalaciones, esculturas, pinturas, grabados, dibujos, fotografías, técnicas mixtas, mostraban los distintos abordajes que el arte le ha dado al cuerpo masculino, el hombre en su mayor esplendor, en su peor decadencia, y en sus distintos roles sociales. Una exposición que logra escapar de las ténicas, de los años y hasta de las colecciones para preocuparse por la pregunta principal.

La amplísima variedad de obras y artistas que construía ‘El hombre al desnudo’, permitía al espectador acercarse a piezas de figuras internacionales, y en muchos casos, a conocer facetas no tan ‘populares’ de ellos, como fue el caso Toledo y Picasso, cuyas obras salían por completo de lo que acostumbramos a ver de ellos.

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La revisión al desnudo masculino que realizó la exhibición abría una puerta a reflexionar sobre el papel que el cuerpo del hombre juega en nuestras vidas cotidianas, mucho más allá de cómo es que se ocupa de él el arte. La exposición fue una invitación al cuestionamiento del papel del hombre; aquel macho, el padre, el amigo, el ‘uno mismo’, el proveedor, el ser sensible, el ser carnal y otros ángulos desde los cuales podemos acercar la lupa a ‘ellos’.

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Sin embargo, a pesar del fuerte esfuerzo por parte de la institución por plantear y mejorar la percepción y el aproximamiento de género que tenemos, resulta curioso que al buscar imágenes de la exposición, son muy pocas las que muestran el pene. La gran mayoría se encuentran editadas y recortadas, de modo que la censura opera en la propia pregunta por ella. Esperemos que más ejercicios como el que se realizó en el 2014 en el MUNAL permitan que poco a poco estos estereotipos y tabúes se disminuyan, y las preguntas por el cuerpo se pongan sobre la mesa con mayor comodidad, equidad y apertura.

Para mayor información de la exposición y el museo entra aquí. #ARCOvsCensura

Aranza

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